viernes, 23 de diciembre de 2011

...y la rosa.

"- Dame una rosa roja - exclamó - y te cantaré mi más dulce canción.
Pero el rosal negó con la cabeza.
- Mis rosas son amarillas - respondió -; tan amarillas como el cabello de la sirena que se sienta en un trono de ámbar y más amarillas que el narciso que florece en el prado antes de que llegue el segador con la guadaña."




Esta foto no será la más bonita ni la que mejor he hecho. Tampoco la flor o el lugar serán espectaculares. Sin embargo, tengo un especial cariño a esta foto y a esta amarilla rosa por los recuerdos que me abordan siempre que la contemplo.
Era la primera vez que la veía, con sus pétalos tan amarillos como el cabello de la sirena.
Era la primera vez que me sentaba a su lado, la admiraba y pensaba: "¡Ay, qué hermosa es!"


El primer fragmento pertenece a "El ruiseñor y la rosa" cuento de Oscar Wilde.


 

martes, 20 de diciembre de 2011

En soledad.

A nosotros llega un susurro, el del agua descender entre las rocas. Aún suena en la lejanía, pero nos reconforta, nos anima a seguir nuestro camino y nuestra búsqueda.

Se nos interponen dos senderos. El primero parece el equivocado, ya que sube y sube, y el agua siempre baja. Avanzamos por el otro, camino de hierba y rocío, alfombra de hojas y humedad. Nos adentra en un pequeño y agreste bosque de robles, castaños, acebos y helechos.




A cada pisada que damos sobre el manto del otoño el murmullo del agua se transforma en un estruendo, en el rugido de la naturaleza. Nos está esperando, nos aguarda para darnos la bienvenida.


 


 Y...oooooh.




Este remanso de tranquilidad, conjunto de tradición y naturaleza nos ha hechizado. Quiere que permanezcamos más tiempo junto a él, no nos deja marchar. Quiere nuestra compañía, la de alguien que se acuerde él, que no le dejemos solo. No le abandonemos.





Nosotros no le olvidaremos nunca, y siempre querremos volver. Antes de marchar apesadumbrados, una última mirada a esta maravilla, y la promesa de que eternamente estará con nosotros.




sábado, 17 de diciembre de 2011

Otoño.


                                                  "¡Qué hermoso es tras la lluvia
                                                  del triste otoño en la azulada tarde,
                                                  de las húmedas flores
                                                  el perfume aspirar hasta saciarse!"


Sierra de Ayllón desde Riaza.
A pocos días de que finalice la estación de los contraste vamos a darle un pequeño homenaje.

Con la transformación de las hojas nos fijamos en su llegada. Al principio, sólo unas pocas pasan del alegre verde a las diferentes tonalidades del amarillo...

Riaza.

 ...pero con el paso de los días, más y más hojas se visten de amarillo, siguiendo el ejemplo de sus compañeras.



Aunque las primeras, como si de una carrera se tratara, ya están esperando desprenderse hacia el suelo del bosque, o hacia el camino, o al jardín, a veces por sí solas, y las más, ayudadas por el viento.

Brihuega.


Este proceso se repite en todos y cada uno de los árboles, pero es curioso cómo se adelanta o se atrasa según la región, ya que mientras que en los montes asturianos se resisten los castaños, robles y hayas a abandonar sus hojas...


Un camino Asturiano.

...ya en Castilla están las desnudas ramas esperando a dar la bienvenida al invierno.

Río Manzanares en La Pedriza (Madrid).

La estrofa pertenece a la Rima LXVII, de nuevo de G. A. Bécquer.