Hicimos una parada en Vidiago, antes de llegar a Llanes, tras más de 5 horas de viaje desde Madrid. En el cartel ponía Playa de Vidiago y hacia allí nos dirigimos para descansar durante unos minutos.
Era el primer contacto con la playa este año, y el primero que tengo con las famosas playas llaniscas.
Así que los minutos que pensábamos pasar allí se transformaron al final en una hora. La inusitada tranquilidad en una playa de Llanes por estas fechas (como pudimos comprobar en días posteriores), el sonido del mar con su vivo color azul, y el poder entretenerse haciendo fotografías de este lugar no animaban a marcharse de allí.
Pero había que continuar hacia nuestro destino, con la pena de no habernos podido dar un baño siquiera.